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Playa Blanca, paraíso mochilero en las islas de Barú

Llegar por tierra a Playa Blanca, a las Islas Barú, en el mar caribe colombiano, fue más fácil de lo que habíamos pensado. Queríamos llegar en transporte público y no en una lancha para turistas, así que decidimos tomar el autobús desde Cartagena hasta Pasacaballos para ahí, agarrar una moto taxi hasta el comienzo de la isla. Pareciera irreal llegar a una isla por carretera, pero eso es posible desde que se construyó el puente Campo Elías Terán.

La primera impresión, hay que reconocer que fue fuerte. No se muy bien qué esperábamos mi amiga Marina y yo. Supongo que alguna de esas playas perdidas y paradisiacas que yo había conocido en el océano pacífico mexicano, o quizás alguna playa brasileña que Marina construía en su cabeza. Lo que está claro es que la primera impresión nos impactó, porque nada más llegar nos miramos alarmadas. Parking a la entrada, venta de helados y refrescos, un continuo trasegar de gente en bikini en camino de regreso, coches con familias, extranjeros y sobre todo, basura, mucha basura. Nosotras habíamos leído en Internet que en la isla apenas había nada, que era recomendable llevar tus propias provisiones si no querías que te saliese un pastón. Por eso quizás la primera impresión fue así, como una cachetada en la cara.

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Buscando dónde dormir en Barú

Ya habíamos llegado así que no había marcha atrás. Como la playa es un sinfín de pequeñas palapas casi iguales todas, fuimos directas en busca del Parche de Alex, nos lo había recomendado un viajero y también aparecía recomendado en el blog Acróbata del Camino, de Juan Villarino, así que decidimos que sería un buen lugar de confianza donde pernoctar el par de noches que planeábamos quedarnos.

A veces seguir los consejos de los demás y no atreverse a explorar, juega malas pasadas. 

Después de caminar por la orilla con el agua en los pies y todo el peso de nuestras mochilas y las provisiones a la espalda llegamos por fin a lo de Alex. El ambiente fue ambiguo desde el principio. Aquí todos amigos y lo importante es que la pasemos bien y no había manera de saber un precio o unas condiciones, pero unas chicas como vosotras no deberían dormir en carpa, mejor os dejo una de las cabañas. Finalmente, aunque quizás debíamos habernos ido, decidimos quedarnos, eso sí, en carpa, pues nuestro único deseo era por fin zambullirnos en el tan ansiado mar Caribe. No importó que ya hubiese anochecido, no importó no saber aún cuánto nos iba a costar la noche. Sentir el mar en la piel sabía a victoria y a calma y a tranquilidad y a un par de días de vagancia, paz y sal que íbamos a pasar.

Playa blanca en las islas de Barú, Cartagena Colombia Playa blanca en las islas de Barú, Cartagena Colombia

Playa Blanca, destino mochilero

Las islas Barú no son muy grandes, menos aún la parte habitada y menos todavía, la parte a la que llegan la mayoría de los turistas: Playa Blanca. La mayor parte de la actividad de las islas se concentra en esta playa. A lo largo de todo su arco, las palapas, pequeñas cabañas de madera, se levantan. Tras ellas, la laguna, o quizás debería decir sucia laguna, pues es ahí donde va a parar gran parte de los deshechos que se producen y acumulan en la isla. La realidad es que, entre el ya de por si estrecho espacio de playa que queda entre la laguna y la orilla del mar, la presencia de esta línea de palapas que se dibuja a lo largo de toda la playa, hace que apenas queden dos metros de arena libre para tirarse con la toalla, fabricar castillos de arena o dar vueltas haciendo la croqueta. No hablemos de jugar un partido de fútbol, de voleibol o unas buenas palas con potencia siquiera.

Atardecer en playa blanca Barú Colombia Atardecer en playa blanca Barú Colombia

La vida en barú

Aún así, las Islas Barú son el lugar perfecto para descansar por un par de días del calor y el ajetreo cartagenero. Para bañarse de sol, de mar y de sal. No se cuántas veces nos bañamos, miles, eso hace que sea agradable en lugar de sofocante el calor. Un rato de libro, de arena y toalla, un rato de mar. El desayuno, la comida, una cerveza, la cena y el día se va y uno duerme de lujo a pesar del calor, de los mosquitos y de la arena que tiene en cada rincón, porque el mar vela el sueño y las olas en la orilla arrullan cualquier insomnio capaz de despertar, al menos, hasta que los primeros rayos de luz hacen presencia.

La verdad es que no me puedo quejar. Pronto nos hicimos amigas de algunos de los locales y gracias a eso pudimos primero tratar de montar una tabla de padel y al día siguiente una moto de agua, en la que conducimos como locas hasta que la adrenalina nos dejó agarrotadas.

El plancton fosforito

Uno de los atractivos de las Islas Barú, es el plancton fosforescente que se acumula en la bahía y que por la noche, cuando se agita, brilla. Yo ya había visto este fenómeno en México pero Marina no, así que tras recibir la invitación por parte de uno de nuestros nuevos amigos, decidimos ir. Será que ya era demasiado o que esta vez la suerte no estuvo de nuestro lado. Cuando solo habíamos avanzado con la lancha unos pocos metros de la orilla, el motor se estropeó y aunque estuvimos largo rato tratando de repararlo, sin luz fue algo complicado, así que no nos quedó más remedio que volver hasta la orilla remando e imaginar el espectáculo que podríamos haber visto al otro lado. Si vas, ya me contarás tu experiencia, nosotras nos quedamos con bastante pena.

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Consejos y tips para visitar las Islas Barú:

  • Para llegar, tienes dos opciones, por tierra o por mar. Yo fui por tierra y regresé por mar, si regateas en ambos casos, el presupuesto es muy similar (menos de 20 pesos si regateas). Si decides ir por tierra tienes que tomar un bus desde Cartagena hasta Pasacaballos, donde en un abrir y cerrar los ojos te habrá convencido para subir a algún taxi o mototaxi que te lleva hasta la entrada de la isla. Si vas por mar, debes buscar las lanchas que salen del puerto turístico o contratar con alguna empresa.
  • Para dormir, puedes quedarte en cabaña, hamaca o carpa/tienda de campaña. Las cabañas cuestan alrededor de 40.000 pesos (cama para dos), las hamacas sobre 8.000-10.000 por persona y la carpa 10.000.
  • No te alojes en el Parche de Alex. El tipo es un cretino que trata de aprovecharse de las extranjeras que van solas y además nos mandó a “ver delfines” a las 5 de la mañana en un kayak de bañera para una persona a las dos con un solo remo. (Tuvimos una experiencia fea por su irresponsabilidad y la nuestra debido a eso en altamar).
  • Es difícil encontrar energía eléctrica en la isla, así que lleva tus baterías cargadas.
  • Es recomendable llevar provisiones, sobre todo de agua, porque los precios en la isla se disparan. Un jugo puede costar hasta 10.000 pesos y un plato de pescado, hasta 20.000. Nosotras nos llevamos todo, desde el desayuno hasta la cena.
  • No te olvides el protector solar y el antimosquitos.
  • Ten cuidado con la seguridad en playa Blanca. Aunque en lo general es un lugar seguro, suelen darse pequeños robos. Trata de dejar tus cosas guardadas en un locker con un buen candado para evitar disgustos.
  • Al final de la playa hay quien acampa por libre. Si te decides por esa opción, trata de hacerlo con otros campistas para que tus cosas no estén solas ni un solo momento.
  • Además de Playa Blanca, también se puede visitar la playita de Cholón, la de los Muertos, playa Bobo, Punta Iguana y Puerto Naito.
  • La mayoría de los alojamientos no tienen ducha. Tendrás que conformarte con un cubo de agua dulce y en algunos hasta te lo querrán cobrar.
  • Recoge tu basura y llévatela de vuelta a la ciudad. No contribuyas a seguir deteriorando este hermoso paraíso natural.
andrea bergareche lapiz nomada
Andrea Bergareche, lápiz nomada

Escritora invitada Andrea Bergareche.

Licenciada en Bellas Artes, nació en Bilbao, aunque bien podría decirse que es Asturiana. Además de arte, compaginó sus estudios con un año de periodismo.

Actualmente, acaba de volver de un viaje de más de siete meses como mochilera por Sudamérica, el cual ha ido contando en su blog Lápiz Nómada, especializado en viajes en solitario.

Siguela en Facebook y Twitter.

Su blog : Lápiz Nómada | Blog de viajes

 

  Aristofennes

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Llegar por tierra a Playa Blanca, a las Islas Barú, en el mar caribe colombiano, fue más fácil de lo que habíamos pensado. Queríamos llegar en transporte público y no en una lancha para turistas, así que decidimos tomar el autobús desde Cartagena hasta Pasacaballos para ahí, agarrar una moto taxi hasta el comienzo de la isla. Pareciera irreal llegar a una isla por carretera, pero eso es posible desde que se construyó el puente Campo Elías Terán. La primera impresión, hay que reconocer que fue fuerte. No se muy bien qué esperábamos mi amiga Marina y yo. Supongo que alguna de esas playas…

Reseña de Playa Blanca en Barú

Acceso al lugar
Interés turístico
Relación calidad-precio
Información
Gestión de basuras

A visitar!

Playa Blanca es una de las mejores playas de Barú y de Cartagena. No obstante hay muuchas cosas a mejorar como la gestión de las basuras y el orden.

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About Aristofennes

Con alma de aventurero, viajar hace parte de mi estilo de vida. Descubrir el mundo permite de descubrirme a mí mismo. Amante de la fotografía y de la videografía de viajes. Soñador y sensible al mundo.

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